4.3.08
Una de cal y otra de arena
Así es la vida, por un lado se va y por el otro viene.
El sábado murió la madre de una de mis mejores amigas, y lo siento en el alma. Fue de repente, lo que lo hace aún más duro si cabe. Encima ella no está cerca para poder consolarla, vino al velatorio y al entierro pero después volvió a su país adoptivo donde no tiene el reconforte de su familia y amigos de toda la vida, aunque sí su nueva familia y amigos. Para más inri la encontré muy delgada, quizás fue por el luto, pero igual le digo que tiene que comer más.
Y el lunes nació Guadalupe, la niñita de Mariana. Su madre (y su padre) la esperaban con mucho cariño y respeto por su decisión de nacer en el momento que ella quisiera. Y fue en casa. Mariana ya nos ha informado del acontecimiento el mismo día que se produjo, ¡bárbara! ¡Qué fuerza!
Me temo que estas dos dosis de cal y de arena no van a ser las únicas del año. Las de arena ya las tenemos claras, vienen en camino unos cuantos bebés, espero que las de cal se queden en el tintero.
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